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    Ciudad belga aprovecha su zoológico para vacunar a los niños

    January 12, 2022 GMT
    Un empleado de salud inyecta una vacuna contra el COVID-19 a un niño mientras este usa un puntero luminoso frente a una foto, el miércoles 12 de enero de 2022 en el Zoológico de Amberes, en Bélgica. (AP Foto/Virginia Mayo)
    Un empleado de salud inyecta una vacuna contra el COVID-19 a un niño mientras este usa un puntero luminoso frente a una foto, el miércoles 12 de enero de 2022 en el Zoológico de Amberes, en Bélgica. (AP Foto/Virginia Mayo)
    Un empleado de salud inyecta una vacuna contra el COVID-19 a un niño mientras este usa un puntero luminoso frente a una foto, el miércoles 12 de enero de 2022 en el Zoológico de Amberes, en Bélgica. (AP Foto/Virginia Mayo)
    Un empleado de salud inyecta una vacuna contra el COVID-19 a un niño mientras este usa un puntero luminoso frente a una foto, el miércoles 12 de enero de 2022 en el Zoológico de Amberes, en Bélgica. (AP Foto/Virginia Mayo)
    Un empleado de salud inyecta una vacuna contra el COVID-19 a un niño mientras este usa un puntero luminoso frente a una foto, el miércoles 12 de enero de 2022 en el Zoológico de Amberes, en Bélgica. (AP Foto/Virginia Mayo)

    AMBERES, Bélgica (AP) — La ciudad belga de Amberes sacó provecho el miércoles de uno de sus mayores activos: el zoológico del centro de la ciudad, uno de los mejores de Europa, para que los niños se sientan mejor al recibir su primera inyección contra el COVID-19.

    Mientras los centros de vacunación para adultos se basan en el principio de la cinta transportadora para atender al mayor número de personas en el menor tiempo posible, con los niños se necesita más paciencia.

    Con la expansión de la campaña de vacunación del país para incluir a niños de hasta 5 años, las autoridades belgas buscaron formas creativas para tratar de evitar que los pequeños se asusten al ver las agujas.

    Cerca de la entrada del zoológico, se instalaron carpas tipo safari diseñadas expresamente, con fotos de animales del zoo. Para distraerlos dentro de la carpa, los niños recibían punteros luminosos para buscar los animales que más les gustaban mientras recibían su vacuna.

    En caso de que hubiera algo de dolor, se disipaba rápidamente cuando se les permitía pasear por el invernadero del parque acompañados de sus padres y visitar el recinto de los monos.