AP NEWS
Related topics

Irán cambia tono de campaña de reelección de Trump

January 9, 2020 GMT
El presidente Donald Trump pronuncia un mensaje a la nación desde la Casa Blanca, en Washington, el miércoles 8 de enero de 2020, para abordar el ataque con misiles lanzado por Irán contra bases iraquíes que albergan a efectivos estadounidenses. (AP Foto/Evan Vucci)
El presidente Donald Trump pronuncia un mensaje a la nación desde la Casa Blanca, en Washington, el miércoles 8 de enero de 2020, para abordar el ataque con misiles lanzado por Irán contra bases iraquíes que albergan a efectivos estadounidenses. (AP Foto/Evan Vucci)

NUEVA YORK (AP) — La elección siempre se iba a centrar en Trump.

Pero en los últimos días, el enfoque que el presidente ha dado a la economía, la salud y la inmigración durante años, ha sido remplazado por un debate urgente sobre política exterior y la guerra. Y al acercarse las primarias en Iowa del 3 de febrero, Trump y sus rivales demócratas se ven forzados a navegar un conflicto militar delicado y peligroso con Irán que inyecta un nuevo nivel de incertidumbre en la contienda del 2020.

Para los demócratas, la política de la guerra pudiera tener un papel para formar cómo los votantes ven a los contendientes. Y para Trump, que incansablemente promueve la economía, es un alejamiento de los temas usuales de sus tuits y actos políticos, y se ha vuelto el momento más peligroso de sus tres años en la Casa Blanca.

En un discurso cuidadosamente preparado, Trump habló con una rara dosis de control. Menos de 24 horas después de que Irán lanzara misiles contra bases militares que albergan a tropas estadounidenses en Irak, el presidente le restó importancia al ataque.

“Estados Unidos está listo para la paz con todos los que la busquen”, dijo.

La mesura refleja lo espinoso de una situación que Trump creó al ordenar el asesinato del máximo general iraní la semana pasada.

El presidente republicano dirige un partido que vive un conflicto interno por el papel de Estados Unidos en los asuntos mundiales. Una facción vitorea sus promesas de campaña de poner fin a las guerras interminables. Otra facción quiere que Irán pague un duro precio por cruzar la línea roja trazada por Trump en medios sociales días antes.

Al menos por un día, Trump pareció aplacar a ambas facciones con un discurso que se mantuvo en la línea entre humildad y fortaleza.

El presentador de Fox News Sean Hannity, que parecía desear un fiero contrataque estadounidense antes del discurso, estuvo inusualmente callado en las horas que siguieron. El senador Rand Paul, quizás el aislacionista más ferviente entre los republicanos, tuiteó que estaba “complacido de que el presidente se haya contenido y tomado el sendero preferido de no emprender más acciones militares”.

Esta fase del conflicto, no obstante, acaba de empezar.

Las acciones de Trump en los próximos días y semanas significarán mucho más que las palabras de un discurso preparado. El presidente, por supuesto, ha pasado apuros con la disciplina y la congruencia durante su presidencia, especialmente en redes sociales.

Un tuit o un comentario sin pensar en un mitin de campaña pudieran quebrar la frágil paz. Trump tenía programado hablar el jueves ante miles de partidarios en Ohio, donde sus declaraciones sobre Irak seguramente no van a ser tan preparadas.

“Trump no está librado por completo”, dijo el encuestador republicano Frank Luntz, que pronosticó que los remanentes del conflicto militar van a afectar la elección del 2020 aun si no hay más ataques.

De hecho, incluso si las disputas intestinas en el partido se disuelven, Trump enfrentará preguntas legítimas en los próximos meses sobre su confusa política exterior, que ha dañado alianzas en todo el mundo y envalentonado a algunos de los adversarios más peligrosos de Estados Unidos, incluyendo Rusia y Corea del Norte.

Tras haber criticado a la OTAN durante toda su presidencia, Trump llamó el miércoles a la alianza de naciones occidentales a desempeñar un papel mayor en el Oriente Medio. Y culpó falsamente al gobierno de Barack Obama por proveer fondos para el ataque iraní, al tiempo que ignoraba su propia decisión de abandonar el acuerdo internacional para prevenir la adquisición de armas nucleares por Teherán.

Mientras, los candidatos demócratas trataban de determinar lo que el conflicto significa para ellos. Y nadie tiene más que ganar o perder en una elección centrada en política exterior que el exvicepresidente Joe Biden.

Pese a toda su experiencia, Biden no ha podido aplacar persistentes cuestionamientos a su voto como senador en el 2002 para autorizar el uso de fuerza militar contra Irak, un conflicto de casi dos decenios que ha sido crucial para las condiciones que vive hoy el Oriente Medio.