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Portugueses angustiados por suspensión de TAP en Venezuela

February 21, 2020 GMT

CARACAS (AP) — Los portugueses en Venezuela recibieron con angustia la decisión del gobierno venezolano de suspender los vuelos de la compañía TAP Air Portugal.

En el siglo XX, cientos de miles de estos ciudadanos llegaron a territorio venezolano y con los años se convirtieron en uno de los principales motores económicos. Actualmente se estima que viven unos 400.000 portugueses aquí.

Venezuela suspendió a TAP por 90 días luego de trasladar la semana pasada al líder opositor Juan Guaidó a Caracas desde Lisboa después de una gira internacional dirigida a ejercer más presión sobre el presidente Nicolás Maduro para que deje el poder.

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Guaidó, que como jefe de la Asamblea Nacional se declaró presidente interino en 2019, se reunió el 5 de febrero con Donald Trump en la Casa Blanca. Ahí Trump renovó el compromiso de Estados Unidos para poner fin a la “violenta y corrupta dictadura” de Maduro.

Más de 60 países, entre ellos Portugal, reconocen a Guaidó como presidente legítimo, alegando que Maduro fue reelecto en 2018 en unos comicios fraudulentos.

Marlene Vieira, una administradora luso-venezolana que trabaja en un centro que aglomera clubes sociales de la comunidad portuguesa en el país dijo a la AP que TAP les ofrecía el beneficio de viajar de manera directa a Portugal y que con la suspensión de vuelos los más afectados serían “las personas mayores que no les gusta hacer escala en otro lugar”.

La mujer agregó que tres miembros de su familia, incluyendo a su suegra, tenían previsto viajar el 7 de marzo y se vieron afectados por la interrupción de vuelos.

“Ya no se pueden ir. Tenemos incertidumbre. Nunca se cumplen las expectativas... Ahora lo de la TAP es un granito de arena más de las cosas malas que nos pasan”, añadió.

Numerosos viajeros están afligidos al desconocer si podrán reservar en las fechas previstas en otras aerolíneas o si TAP devolverá oportunamente el dinero que emplearon en sus reservas.

El presidente de la aerolínea, Antonoaldo Neves, afirmó el jueves desde Lisboa que se ocuparán de “todos los pasajeros” y que la suspensión no tuvo ninguna justificación.

“Nuestro enfoque principal ahora es minimizar las molestias para nuestros pasajeros”, resaltó e indicó que la aerolínea estima que tendrá una “pérdida potencial de 10 millones de euros este año causada por esta decisión”.

La vicepresidenta Delcy Rodríguez anunció la suspensión el 17 febrero argumentando “graves violaciones de la normativa de la Aeronáutica Civil Venezolana”. Poco antes, el ministro de Transporte, Hipólito Abreu, informó que se abrió una investigación contra TAP porque se detectaron “irregularidades” en el vuelo que transportó a Guaidó de vuelta al país, entre ellas, falta de certificación de fumigación y falta de identificaciones a quienes abordaron la aeronave.

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En el mismo vuelo viajaba el tío del líder opositor, quien fue arrestado al aterrizar y se le acusó de intentar traer explosivos.

Neves recordó que la compañía que realiza la inspección de rayos X no es TAP, la inspección del equipaje no le corresponde a la aerolínea ni la empresa aceptaría llevar a un pasajero con el nombre incorrecto. “Por el amor de Dios, ni siquiera creo que la persona pueda abordar el avión”.

La relación de los portugueses en Venezuela y TAP está lejos de ser idílica. Además de la falta de comodidades en los vuelos, muchos se quejan del alto costo de los boletos, que en parte obedece a que no hay otra manera de volar entre Caracas y Lisboa.

“Siempre he viajado en TAP. Lamentablemente en los últimos años la TAP siempre nos castiga, (con aviones) muy pequeños, muy incomodos para viajar ocho horas y nosotros siempre hemos pagado el pasaje más caro hacia nuestra patria”, manifestó la AP Agustino Da Silva, propietario de un restaurante que llegó a Venezuela hace 44 años.

Decenas de aerolíneas extranjeras se han retirado del país, la mayoría de ellas debido a disputas en torno a miles de millones de dólares que decían les debe el gobierno de Venezuela, y más recientemente se ha debido a las preocupaciones por el deterioro en la situación económica y política del país.

Da Silva abriga la esperanza que la medida será revertida antes de cumplidos los 90 días. “Eso se debe resolver antes”, aseveró. Añadió que debe ser porque los portugueses “seguimos apostando a que esto va a cambiar para bien de todos”.

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La periodista de AP en Lisboa, Helena Alves, contribuyó con esta nota.