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Nuevo film ofrece conmovedora visión de la revolución LGBT en la conservadora Cuba

November 28, 2016

CHICAGO – Es indescriptiblemente impactante ver a un hombre latinoamericano mayor, que se disculpa ante su hermano por haber sido intolerante con la identidad de género de éste. No es el tipo de apertura que uno espera oír de individuos conservadores que viven en una cultura tradicionalmente religiosa y machista.

Esa escena se desarrolla en los primeros minutos de “Mariela Castro’s March: Cuba’s LGBT Revolution,” un nuevo documental dirigido por Jon Alpert, que se estrenará en HBO el 28 de noviembre. El film presenta a los espectadores, activistas gay, lesbianas y transgénero que hablan de los abusos, la discriminación y la violencia que tuvieron que soportar cuando expresaron sus identidades sexuales y de género, en un país conocido por su opresivo régimen político.

En el segmento inicial, conocemos a Juani—cuyo nombre original era Juana Rosa—y a quien se describe como la primera cubana que obtuvo una operación de reasignación mujer-a-hombre. El hermano de Juani, Santi, se arrepiente de su homofobia e implora perdón. Su anciana madre recuerda, también con pesar, haber obligado a la pequeña Juana a usar vestidos, aunque ella los odiaba. Su aceptación de Juani es obviamente tan natural como la de cualquier madre hacia su hijo adulto.

Los espectadores se enteran de que durante la Revolución Cubana, los despliegues públicos de homosexualidad, la realización de actos homosexuales y la asociación con homosexuales estaban prohibidos. Oímos versiones de primera mano de cómo el gobierno cubano atacó y encarceló a individuos que pensaba eran gay, y los encerró en crueles campos de “rehabilitación.”

El film nos presenta a Mariela Castro, hija del presidente Raúl Castro y sobrina de Fidel Castro. Mariela es miembro de la Asamblea Nacional Cubana y directora del Centro Nacional de Educación Sexual, conocido como CENESEX.

“De niña, me reía de los gays,” admite Castro. “Pero el hecho que realmente me impactó fue el suicidio de un amigo adolescente, que se mató porque su padre le dijo que prefería tener ‘un hijo muerto que un maricón.’ Decidí luchar contra ese prejuicio a sabiendas de que en la sociedad machista de Cuba sería difícil, aun cuando tu apellido sea Castro.”

Para los que ya conocen, están interesados y sienten comprensión por las luchas del movimiento LGBTQ en América Latina, y cómo Mariela Castro los ayudó a avanzar, “Mariela Castro’s March” brinda una fascinante visión de la manera en que la lucha por la igualdad se desarrolla en medio de una pobreza aplastante, tanto en zonas rurales como urbanas, de un país con fuertes creencias sobre los papeles de género.

Si usted no es parte de ese círculo, este documental podría despertar su interés y también dejarlo finalmente, si no queriendo saber más, quizás levemente perplejo.

Por ejemplo, conocemos a Luis Perez, un hombre gay anciano, que pasó dos años en las Unidades Militares de Ayuda a la Producción, que básicamente eran campos de internación para individuos considerados “anti-sociales.” Pero obtenemos sólo una fugaz visión de lo que fue esa experiencia, sin saber cómo encaja en el contexto mayor de la historia LGBTQ en la isla y en la lucha por los derechos de los gays, entre ellos el matrimonio en toda Latinoamérica.

(Hoy en día, alrededor de la mitad de los países de América Latina ofrecen protecciones anti-discriminación para los gays y les permiten servir abiertamente en las fuerzas armadas y reconocer legalmente sus relaciones, pero los derechos para los transexuales están mucho más atrasados.)

Lo mismo ocurre con Castro, a la que, según me enteré en una búsqueda de Google, se la conoce coloquialmente como “Santa Mariela.”

Castro no es homosexual—en un momento se la ve con su esposo — y no se brinda a los espectadores demasiadas explicaciones sobre por qué el asunto de los derechos LGBTQ es tan importante para ella. Aparte de la experiencia del amigo que se suicidó, nunca nos enteramos de cómo se inició el trabajo de toda su vida a favor de la aceptación y las protecciones legales de la comunidad LGBTQ, cómo se convirtió en movimiento o cuál sería su visión de un éxito total.

En forma igualmente frustrante, Alpert nos presenta a muchas personas fascinantes, pero sólo brevemente. Alpert sacude a su audiencia con escenas de mujeres transgénero y hombres gay que formulan desafiantes preguntas a hombres de remotos pueblos rurales. “¿Tendría relaciones sexuales conmigo?” y “¿Tendría alguna vez relaciones sexuales con otro hombre?” preguntan en celebración del Día Internacional Contra la Homofobia.

Nuevamente, si usted ya está familiarizado con los derechos de género y de sexualidad, y está al día en su historia LGBTQ, debe ver “Mariela Castro’s March.” De lo contrario, examine la selección de la lista “Los 10 mejores films LGBTQA [asexuales o aliados] que toda persona no-LGBTQA debe ver,” de la Asociación de Críticos de Espectáculos de Gays y Lesbianas.

De cualquier manera, es imposible no aprender algo.