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    Biden se compromete a tomar acciones en su visita a Uvalde

    May 30, 2022 GMT
    El presidente Joe Biden y la primera dama Jill Biden visitan el domingo 29 de mayo de 2022 un sitio de homenaje para las víctimas del tiroteo en la Escuela Primaria Robb, en Uvalde, Texas. (AP Foto/Evan Vucci)
    El presidente Joe Biden y la primera dama Jill Biden visitan el domingo 29 de mayo de 2022 un sitio de homenaje para las víctimas del tiroteo en la Escuela Primaria Robb, en Uvalde, Texas. (AP Foto/Evan Vucci)
    El presidente Joe Biden y la primera dama Jill Biden visitan el domingo 29 de mayo de 2022 un sitio de homenaje para las víctimas del tiroteo en la Escuela Primaria Robb, en Uvalde, Texas. (AP Foto/Evan Vucci)
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    El presidente Joe Biden y la primera dama Jill Biden visitan el domingo 29 de mayo de 2022 un sitio de homenaje para las víctimas del tiroteo en la Escuela Primaria Robb, en Uvalde, Texas. (AP Foto/Evan Vucci)
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    El presidente Joe Biden y la primera dama Jill Biden visitan el domingo 29 de mayo de 2022 un sitio de homenaje para las víctimas del tiroteo en la Escuela Primaria Robb, en Uvalde, Texas. (AP Foto/Evan Vucci)

    UVALDE, Texas, EE.UU. (AP) — El presidente Joe Biden intentó consolar el domingo a una ciudad en duelo por el asesinato de 19 estudiantes de primaria y dos maestras a manos de un atacante solitario en Texas. Al escuchar a la multitud corear “¡haga algo!” a su salida de una misa antes de reunirse en privado con los familiares de las víctimas, Biden respondió: “Lo haremos”

    La visita a Uvalde fue el segundo viaje de Biden en igual número de semanas para consolar a una comunidad en duelo por muertes trágicas en un tiroteo. El 17 de mayo viajó a Buffalo, Nueva York, para reunirse con los familiares de las víctimas y condenar la supremacía blanca después de que un atacante inspirado en la teoría racista “del reemplazo” asesinó a 10 personas negras en un supermercado.

    En la Escuela Primaria Robb, Biden se detuvo ante un monumento conmemorativo improvisado con 21 cruces blancas —una por cada víctima— y Jill Biden dejó un ramo de flores blancas frente al letrero de la escuela. Observaron cada uno de los 21 monumentos individuales, y la primera dama tocó las fotografías de los niños mientras la pareja recorría el homenaje.

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    Ambos tiroteos y sus repercusiones hicieron aflorar de nuevo las arraigadas divisiones del país y su incapacidad para alcanzar un consenso sobre las acciones para reducir la violencia con armas de fuego.

    “El mal llegó al aula de esa escuela primaria de Texas, a ese supermercado de Nueva York, demasiados lugares en los que han muerto inocentes”, dijo Biden el sábado en un discurso de graduación en la Universidad de Delaware. “Tenemos que mantenernos firmes. Debemos mantenernos firmes. No podemos proscribir la tragedia, lo sé, pero sí podemos hacer que Estados Unidos sea más seguro”.

    Después de visitar el monumento conmemorativo, Biden acudió a misa en la iglesia católica del Sagrado Corazón, donde suelen ir algunos familiares de las víctimas. Al salir rumbo a su reunión privada con los familiares, unas 100 personas comenzaron a gritar: “¡haga algo!”. Antes de subir a su vehículo, Biden respondió: “Lo haremos”. Fue su único comentario público durante su visita de casi 7 horas en Uvalde.

    De momento se desconoce a qué se refería el presidente específicamente. También se reunió con personal de emergencias antes de volver a su residencia en Delaware. De momento se desconoce si el encuentro incluyó a agentes involucrados en la respuesta inmediata al ataque.

    Mckinzie Hinojosa, cuya prima Eliahana Torres fue asesinada el martes, dijo que respetaba la decisión de Biden de condolerse con la gente de Uvalde.

    “Es más que un duelo”, dijo. “Queremos cambios. Queremos acciones. Sigue siendo algo que pasa una y otra y otra vez. Ocurre una masacre. Sale en las noticias. La gente llora. Y luego queda en el pasado. A nadie le importa. Y después vuelve a pasar. Y otra vez”.

    “Si hay algo que le pudiera decir a Joe Biden sería que se respete a nuestra comunidad mientras él está aquí, y estoy segura que lo hará”, comentó. “Pero necesitamos un cambio. Necesitamos hacer algo al respecto”.

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    Biden efectuó su visita en medio de un creciente escrutinio a la respuesta de la policía al tiroteo. Las autoridades revelaron el viernes que alumnos y maestros suplicaron por ayuda en repetidas ocasiones a los operadores del número de emergencias 911, y mientras tanto en el corredor afuera del aula había más de una docena de agentes que no ingresaban porque un comandante policial les había ordenado que aguardaran allí. Según funcionarios, el comandante creía que el sospechoso estaba parapetado dentro de un aula adjunta y que ya no estaba matando a nadie.

    La revelación causó más dolor y generó nuevas interrogantes sobre si se perdieron vidas debido a que los policías no actuaron lo suficientemente rápido para detener al atacante, quien a la larga fue abatido por un escuadrón táctico de la Patrulla Fronteriza.

    El Departamento de Justicia anunció el domingo que revisará la respuesta policial y dará a conocer sus hallazgos.

    “Es fácil hacer acusaciones ahora”, dijo Ronnie Garza, comisionado del condado Uvalde, al programa “Face the Nation” de CBS. Y añadió: “En estos momentos nuestra comunidad necesita enfocarse en sanar”.

    Las autoridades han dicho que el agresor adquirió legalmente dos armas poco antes del ataque: Un fusil tipo AR el 17 de mayo, y un segundo fusil tres días después. Acababa de cumplir 18 años, por lo que la ley federal le permitía comprar las armas.

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    Horas después del tiroteo, Biden pronunció un apasionado discurso en el que exigió más leyes para el control de armas, y preguntó: “¿Cuándo en nombre de Dios vamos a hacerles frente a los cabilderos de las armas? ¿Por qué estamos dispuestos a vivir con esta carnicería? ¿Por qué seguimos permitiendo que esto pase?”

    A lo largo de los años, Biden ha estado involucrado de cerca en los éxitos más notables del movimiento por el control de armas, como la prohibición de 1994 a la venta de armas de asalto, la cual expiró en 2004, y con algunos de sus peores reveses, incluyendo el fracaso en la aprobación de nuevas leyes después de la masacre de 2012 en la Escuela Primaria Sandy Hook, de Newtown, Connecticut.

    Desde que es presidente, Biden ha intentado combatir la violencia con armas de fuego a través de órdenes ejecutivas. Ahora tiene pocas opciones nuevas a su alcance, pero las acciones ejecutivas podrían ser lo mejor que podría hacer, dadas las agudas divisiones en Washington en torno a las propuestas de ley para el control de armas.

    En el Congreso, un grupo bipartidista de senadores se reunió el fin de semana para ver si podían alcanzar siquiera un modesto acuerdo sobre un proyecto de ley en torno a la seguridad en el manejo de armas de fuego luego de una década de gestiones fallidas.

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    En la reunión se habló de impulsar las leyes de “alerta” para mantener las armas lejos de las manos de personas con problemas mentales, y atender la seguridad escolar y los recursos para la salud mental, dijo el senador Chris Murphy, que encabeza esos intentos por alcanzar un consenso.

    Si bien no existe apoyo suficiente de los republicanos en el Congreso a propuestas más amplias en materia de seguridad en el uso de armas de fuego que son populares entre la ciudadanía, incluyendo una nueva prohibición a la venta de armas de asalto o una revisión universal de antecedentes antes de que una persona compre armas, Murphy dijo a “This Week” de ABC que las otras ideas “no eran insignificantes”.

    El grupo volverá a reunirse la próxima semana, y enfrenta un plazo de 10 días para llegar a un acuerdo.

    “En esta ocasión hay más republicanos interesados en hablar acerca de cómo hallar una forma de avanzar de lo que he visto desde Sandy Hook”, dijo Murphy, quien representaba al área de Newtown en la legislatura cuando ocurrió esa masacre. “Y aunque al final podría terminar desconsolado, en estos momentos estoy negociando con republicanos y demócratas de manera más significativa que nunca antes”.

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    Los periodistas de The Associated Press Lisa Mascaro y Darlene Superville, en Washington, y el videoperiodista Robert Bumsted, en Uvalde, Texas, contribuyeron a este despacho.