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    Un Maracaná casi vacío, testigo de nueva debacle de Brasil

    July 11, 2021 GMT
    Neymar, de la selección de Brasil, se despoja de la medalla de segundo puesto, tras la derrota en la final de la Copa América ante Argentina, el sábado 10 de julio de 2021, en Río de Janeiro (AP Foto/Andre Penner)
    Neymar, de la selección de Brasil, se despoja de la medalla de segundo puesto, tras la derrota en la final de la Copa América ante Argentina, el sábado 10 de julio de 2021, en Río de Janeiro (AP Foto/Andre Penner)

    RÍO DE JANEIRO (AP) — Neymar dijo que prefería enfrentar a Argentina, el equipo de su amigo Lionel Messi, en la final de la Copa América, aunque vaticinó que Brasil ganaría. El presidente brasileño Jair Bolsonaro le espetó a su homólogo argentino Alberto Fernández un pronóstico de 5-0 en el marcador.

    Las casas de apuestas daban como favorito a Brasil. Y la selección argentina, el clásico rival sudamericano, llegaba al partido arrastrando una sequía de títulos que empañaba la trayectoria de Messi.

    Difícilmente el impacto de la derrota que sufrió Brasil el sábado será tan masivo, profundo y duradero como el que causó el tropiezo en la final mundialista de 1950 ante Uruguay, en un Maracaná que podía albergar entonces a 200.000 personas.

    Pero la nueva versión del “Maracanazo”, ante menos de 10.000 personas y en medio de la pandemia, será dolorosa de todos modos.

    Sobre todo por el rival.

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    Ángel Di María aprovechó una de las pocas muestras de fragilidad defensiva que Brasil evidenció en el certamen y Argentina cumplió una eficaz labor defensiva para vencer el sábado 1-0 a Brasil en la final de la Copa América.

    “Éste no fue el equipo habitual de Brasil en los primeros minutos. Cuando recibes gol en un partido como éste, es difícil recuperarte”, dijo el central Thiago Silva. “En el segundo tiempo, sólo hubo un equipo que trató de jugar. El otro simplemente frenó el juego. Pero no podemos poner pretextos. No pudimos hacer nuestro juego en el primer tiempo”.

    El campeón no pudo revalidar su título en un certamen del que quedó como sede por segunda edición consecutiva, tras descartarse a Colombia y a la propia Argentina como coanfitrionas.

    La oferta de Bolsonaro para albergar el certamen a tan sólo un par de semanas de su inauguración causó controversia en el país con el segundo mayor número de muertos en el mundo a consecuencia del coronavirus. La cifra rebasa actualmente los 530.000.

    Los propios jugadores de Brasil, respaldados por su técnico Tite, amagaron con un boicot al torneo. Desistieron unos días después.

    Y terminaron llorando la derrota en la final. Fue su primer tropiezo en partidos oficiales desde que Bélgica los echó en los cuartos de final de la Copa del Mundo de 2018.

    Esas son los únicos dos reveses de Tite en encuentros oficiales. Y los dos han dejado honda frustración en Neymar, el astro que se perdió la coronación en la Copa América de 2019, por una lesión grave.

    Aunque acudió a abrazar afectuosamente a Messi tras el partido, el astro del París Saint-Germain se despojó de su medalla de segundo puesto en cuanto se la colocaron en el podio.

    Más tarde, se viralizaron en las redes sociales fotos de las dos estrellas, quienes reían.

    “Hay grandeza en la derrota y en el reconocimiento al adversario”, dijo Tite. “Tal vez la imagen que se vio entre Messi y Neymar después del partido sea un mensaje que tengamos que dar”.

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    El estratega brasileño, a quien se había multado durante el certamen por criticar la calidad de las canchas, insistió el sábado en su queja, cuando se le preguntó si, más allá de la derrota, valoraba el tiempo que pasó con sus jugadores y la organización de la Copa América.

    “El tiempo juntos sí, la organización de la competencia fue muy rápida, quedó debiendo mucho, la calidad del césped también”, respondió. “Casi perdimos a Weverton (portero suplente) en un entrenamiento. Sufrió una luxación en un dedo, luego que se atoró en el pasto. Se expuso a los deportistas. En poco tiempo es imposible organizar una competición de esta grandeza”.

    “Estoy hablando específicamente del responsable, Alejandro (Domínguez), presidente de la CONMEBOL, de organizar la competición con un tiempo muy corto”.

    En las cinco ocasiones anteriores que Brasil había sido anfitrión de la Copa América, se había coronado, en 1919, 1922, 1949, 1989 y 2019.

    Recién en junio, pocos dudaban que esa perfección se mantendría.

    Brasil comenzó el certamen en forma arrolladora, con un 3-0 sobre Venezuela en el partido inaugural y un 4-0 ante Perú en el segundo encuentro. Un primer aviso de riesgo llegó ante Colombia, que ganaba por 1-0 hasta que un tanto en que medió un balonazo al árbitro y otro gol en los descuentos permitió a la Canarinha dar la vuelta al marcador.

    Sin Neymar y otros titulares, el equipo de Tite firmó un empate 1-1 frente a Ecuador en la última fecha. Y en la fase de eliminación directa ganó con lo justo.

    Primero superó 1-0 Chile, en un partido que se complicó a raíz de la expulsión de Gabriel Jesús por una patada voladora. El ariete del Manchester City fue suspendido dos encuentros, y el ataque brasileño lo echó de menos en los momentos en que más ideas le faltaron frente a los argentinos.

    Otra victoria por la mínima sobre Perú en semifinales bastó para colocar a la Seleção en el encuentro por el cetro, el cual marcó la extinción de la buena fortuna.

    Atrás, Renan Lodi dudó en el tanto de Di María. Adelante, buena parte del encuentro se diluyó en avances desordenados que se toparon con un eficaz esquema defensivo planteado por el estratega argentino Lionel Scaloni.

    Herido en el orgullo. Brasil tendrá que concentrarse ahora en la eliminatoria mundialista que se reanuda en septiembre.