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Soprano agradecida asiste a pacientes de clínica de COVID-19

March 11, 2021 GMT
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La soprano Artha Jashari durante un ensayo, con su madre Elife Podvorica Jashari al piano, en una sala de Pristina, Kosovo, el 10 de marzo del 2021. En medio de la pandemia, Jashari decidió ayudar a pacientes de una clínica pulmonar de la capital, incluidos los que se reuperan del COVID-19. (AP Photo/Visar Kryeziu)
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La soprano Artha Jashari durante un ensayo, con su madre Elife Podvorica Jashari al piano, en una sala de Pristina, Kosovo, el 10 de marzo del 2021. En medio de la pandemia, Jashari decidió ayudar a pacientes de una clínica pulmonar de la capital, incluidos los que se reuperan del COVID-19. (AP Photo/Visar Kryeziu)

PRISTINA, Kosovo (AP) — Ayudando a su padre a superar una infección del COVID-19, Arta Jashari aprendió al potencial que tiene cada persona de ofrecer esperanza y de asistir a los pacientes.

Jashari, una soprano de 32 años, decidió hacerse cargo de su padre, Baki Jashri, maestro de la Filarmónica de Kosovo, que sufre una diabetes y problemas cardíacos, tras sacarlo en junio de la Clínica Pulmonar, abrumada por las infecciones.

La tarea no fue fácil en medio de una cuarentena. Pero la generosidad de los vecinos le permitió contar con comida y otras cosas básicas. Su padre se recuperó en un mes y ella quedó impactada con la compasión de desconocidos, que le hizo ver que todos estamos en el mismo barco y que hay que retribuir la generosidad.

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Jashari, quien es famosa en su país, decidió ayudar donando equipo protector y regresando a la Clínica Pulmonar para ver cómo podía colaborar.

“Le das esperanza a la gente cuando estás allí. Saben que quieres ayudar”, declaró a la Associated Press.

No tenía conocimientos médicos, pero asistió en lo que le pidieran, ofreciendo auxilio a pacientes tanto en la clínica como en sus casas. A menudo hizo de enlace entre los que se recuperan en sus casas y el personal médico de la clínica, incluso dando indicaciones a enfermeras cuando alguien necesitaba su asistencia.

Flamur Marku, neumólogo de la clínica, dijo que nadie podía entender “por qué alguien arriesgaba su salud, se exponía al contagio”.

“Incluso cuando usas ropa y equipo protector, siempre es peligroso estar en contacto con un paciente con COVID-19”, señaló Marku. “Fue algo muy grande lo que hizo”.

Jashari nunca recibió el permiso correspondiente para ayudar en la clínica, pero todo el mundo hizo la vista gorda.

“Nunca pensé si sería un problema el que me contagiase o no porque creo que la vida de la gente importa más que si me infecto o no”, explicó Jashari. Lo importante, sostiene, es estar allí y asistir a los pacientes, “que ansían tu presencia, porque necesitan mucho apoyo emocional”.

Jashari cursó estudios de canto en Pristina, Berlín y Liubliana. Trabaja con la Filarmónica de Kosovo. Su madre es también una soprano.

Dice que extraña la temporada de conciertos, que ahora se realizan más que nada a través de la internet o con audiencias muy limitadas. Pero la clínica y traducciones de óperas al albano la mantienen ocupada.

“(En los conciertos) Regalas amor y esperanza, hay muchas emociones. Aquí (en la clínica) pasa lo mismo”, afirmó.

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Kosovo tiene 73.600 contagios y 1.674 muertes confirmadas por el COVID-19, según información del gobierno recabada por la Universidad Johns Hopkins. Para limitar las infecciones, el gobierno dispuso un toque de queda por la noche y prohibió reuniones de más de 50 personas.

Costó hacerle hablar a Jashari de su ayuda a los pacientes. Dice que no lo hace para recibir publicidad.

“Me parece importante el que todo el mundo esté pasando por lo mismo y que se esté restaurando Ia humanidad en el mundo”, comentó.

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Llazar Semini informó desde Tirana, Albania.