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Abogado ultraderechista chileno busca la presidencia

November 19, 2021 GMT
El candidato presidencial del Partido Republicano, José Antonio Kast, se toma una selfie con un partidario durante un mitin de campaña en Valdivia, Chile, el miércoles 17 de noviembre de 2021.  (AP Foto/Jose Luis Saavedra)
El candidato presidencial del Partido Republicano, José Antonio Kast, se toma una selfie con un partidario durante un mitin de campaña en Valdivia, Chile, el miércoles 17 de noviembre de 2021. (AP Foto/Jose Luis Saavedra)
El candidato presidencial del Partido Republicano, José Antonio Kast, se toma una selfie con un partidario durante un mitin de campaña en Valdivia, Chile, el miércoles 17 de noviembre de 2021. (AP Foto/Jose Luis Saavedra)

SANTIAGO (AP) — “No soy extremo”, afirma el abogado ultraderechista José Antonio Kast, que en las elecciones del 21 de noviembre buscará por segunda vez convertirse en presidente de Chile y que, según coincidentes sondeos, pasaría a segunda vuelta junto con el postulante de la izquierda.

“Yo no me siento de ultraderecha”, dijo en un encuentro con corresponsales de la prensa extranjera, en la que se definió como “un candidato del sentido común”.

Kast —55 años, casado, nueve hijos, católico— ha tenido que desmentir varias veces que su padre, un soldado alemán que luchó durante la segunda guerra mundial, fue nazi. “Fue enrolado obligatoriamente a los 17, 18 años”, no pudo “decir que no”, asegura.

Sus padres llegaron a Chile en la década de los cincuenta y se instalaron con una granja de pollos en las afueras de Santiago y luego crearon una próspera fábrica de cecinas.

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Kast, un adicto al agua mineral y a las redes sociales, ha tenido que explicar durante su campaña electoral algunas de sus controvertidas propuestas de gobierno, como la que pretende derogar la ley de aborto en tres causales, vigente hace cuatro años, y cavar una zanja en la frontera para impedir la llegada de inmigrantes. “La zanja es para un control fronterizo”, explica, y dice que los inmigrantes indocumentados van a ser invitados a salir o sino, “en algún momento les vamos a poner transporte”, para que retornen a su país de origen.

Suele escuchar y sonreír mientras le formulan preguntas y sonríe a menudo. “Soy optimista y me gusta lo que hago”, cuenta. Públicamente no se altera nunca, porque “no hay preguntas difíciles, hay que contestar con transparencia... yo vibro con la política, con la cosa pública”, afirma.

Su programa, que entre otros temas destaca la seguridad, el orden, la paz y la familia, no contiene políticas explícitas de género o relacionadas con la comunidad LGBTIQ+ y propone fusionar con otro el Ministerio de la Mujer en un país donde el movimiento feminista es fuerte y poco más de la mitad de la población son mujeres.

“Respecto a la diversidad sexual, yo soy una persona respetuosa. Siempre he respetado la dignidad de las personas, por lo tanto, ningún tipo de discriminación es aceptable. Otra cosa es que yo no comparta la ley de matrimonio civil y la adopción por parejas homosexuales”, señala y sobre el aborto dice que “yo por convicción defiendo la vida”.

En la fase final de la campaña ha dicho que “los programas no son inmodificables, no están escritos en piedra” y que, “si hay una frase que quedó mal redactada la podemos cambiar, pero veamos el conjunto”.

Entre sus planteamientos hay uno que dice que un presidente, durante un estado de excepción, pueda tener la facultad de “interceptar, abrir o registrar documentos y toda clase de comunicaciones y arrestar a las personas en sus propias moradas o en lugares que no sean cárceles”.

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Abierto partidario del régimen militar (1973-1990), dice que Augusto Pinochet no fue un dictador porque aplicó el cronograma constitucional que incluía el plebiscito que derivó en las elecciones que permitieron el retorno de la democracia. Respecto a militares condenados por violaciones a los derechos humanos durante la dictadura, la mayoría ancianos, declaró que “lo que no puede haber aquí es venganza y no hay justicia cuando a una persona que está interdicta porque no tiene sus facultades mentales, la siguen manteniendo presa”. Añadió que durante su eventual gobierno, “indultos humanitarios podrá haber y está establecido en la ley”.

Kast fue electo cuatro veces consecutivas como diputado de la derechista Unión Demócrata Independiente (UDI), que abandonó en 2016 para postularse un año después como independiente a la presidencia, obteniendo un 8% de los votos. En 2019 fundó el conservador Partido Republicano, que unido al Partido Conservador Cristiano formaron el Frente Social Cristiano, al que representa en los comicios de este año.

A comienzos de 2020 se declaró opositor al gobierno del centroderechista presidente Sebastián Piñera, porque el mandatario se abrió a la firma de un acuerdo político transversal que permitió llamar a un plebiscito que el año pasado aprobó cambiar la Constitución legada por el régimen militar (1973-1990). Su malestar con Piñera aumentó cuando a mediados de año el actual mandatario reflotó un proyecto de ley para permitir el avance del matrimonio igualitario, que ya fue aprobado por el Senado y registra avances en la Cámara de Diputados.

Admirador del presidente ultraderechista de Brasil, Jair Bolsonaro, lo visitó en 2018, poco antes de que fuera electo en segunda vuelta y le llevó de regalo una camiseta de la selección chilena de fútbol. Dice que no comparte algunas de sus políticas públicas, “pero para enfrentar la delincuencia y la corrupción, él sí marcó una línea clara”.