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Gobierno interino de Haití pide tropas a EEUU y ONU

July 11, 2021 GMT
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La bandera de Haití ondea a media asta en el Palacio Presidencial, en Puerto Príncipe, el sábado 10 de julio de 2021, tres días después del asesinato del presidente Jovenel Moise. (AP Foto/Fernando Llano)
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La bandera de Haití ondea a media asta en el Palacio Presidencial, en Puerto Príncipe, el sábado 10 de julio de 2021, tres días después del asesinato del presidente Jovenel Moise. (AP Foto/Fernando Llano)

PUERTO PRÍNCIPE, Haití (AP) — El gobierno interino de Haití pidió a Estados Unidos y a Naciones Unidas que desplieguen tropas de apoyo para proteger instalaciones cruciales de infraestructura mientras intenta estabilizar el país y preparar las elecciones tras el asesinato del presidente Jovenel Moïse.

La sorprendente solicitud de apoyo militar estadounidense hizo recordar el tumulto que siguió al último asesinato presidencial de Haití, en 1915, cuando una turba enfurecida arrastró al presidente Vilbrun Guillaume Sam fuera de la embajada francesa y lo golpeó hasta matarlo. En respuesta, el presidente Woodrow Wilson envió marines a Haití, justificando la ocupación militar estadounidense, que duró casi dos décadas, como una forma de evitar la anarquía.

Mathias Pierre, ministro electoral de Haití, defendió la petición del gobierno de ayuda militar al indicar en una entrevista con The Associated Press el sábado que las fuerzas policiacas locales son endebles y no cuentan con recursos.

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“¿Qué hacemos? ¿Dejamos que el país caiga en el caos? ¿Que la propiedad privada sea destruida? ¿Que gente muera después del asesinato del presidente? ¿O, como gobierno, lo prevenimos?”, preguntó. ”No estamos pidiendo la ocupación del país. Estamos solicitando que tropas pequeñas nos asistan y ayuden... Siempre y cuando seamos débiles, creo que necesitaremos de nuestros vecinos”.

El magnicidio ha sumido a Haití, un país de antemano devastado por la pobreza y la violencia de las pandillas, en una batalla desestabilizadora por el poder y un estancamiento constitucional.

El sábado, un funcionario sénior del gobierno de Joe Biden dijo que Estados Unidos no tiene planes de ofrecer ayuda militar por ahora. El gobierno estadounidense enviará a personal sénior del FBI y del Departamento de Seguridad Nacional a Puerto Príncipe el domingo para evaluar la situación y ver de qué manera Estados Unidos puede ayudar, de acuerdo con el funcionario, que pidió mantener el anonimato a fin de comentar públicamente al respecto.

Haití también envió una carta a Naciones Unidas solicitando asistencia, indicó el portavoz adjunto de la ONU, Farhan Haq, el sábado. La misiva pedía tropas y seguridad en instalaciones clave, según una fuente de la ONU que habló bajo condición de anonimato porque los detalles de la carta son privados.

“Definitivamente necesitamos auxilio y le hemos pedido a nuestros socios internacionales que nos ayuden”, dijo el primer ministro interino Claude Joseph a la AP en una entrevista telefónica el viernes por la noche. “Creemos que nuestros socios pueden apoyar a la policía nacional a resolver la situación”.

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El viernes, un grupo de legisladores anunció su lealtad a Joseph Lambert, presidente del Senado de Haití, ahora desmantelado, y lo reconoció como presidente provisional, en un desafío directo a la autoridad del gobierno interino. También reconocieron como primer ministro a Ariel Henry, a quien Moïse había seleccionado para reemplazar a Joseph un día antes de ser asesinado, pero que aún no había asumido el cargo ni formado un gobierno.

Uno de esos legisladores, Rosemond Pradel, subrayó a la AP que Joseph “ni está calificado ni tiene el derecho legal” para dirigir al país.

Joseph, que asumió el liderato con el respaldo de la policía y las fuerzas militares, dijo no estar “interesado en una lucha por el poder”.

“Sólo hay una forma en que la gente puede convertirse en presidente de Haití. Y eso es a través de elecciones”, sostuvo.

Mientras tanto, surgieron más detalles del asesinato que cada vez más toma el aire de una conspiración internacional turbia: Un tiroteo con hombres armados escondidos en una embajada extranjera, una empresa de seguridad privada que operaba desde un almacén en Miami y la mención breve de una estrella de Hollywood.

Entre los arrestados se encuentran dos estadounidenses de origen haitiano, incluido uno que trabajó junto a Sean Penn después del devastador terremoto de 2010 en la nación. La policía también ha detenido o abatido a más de una docena de exmiembros del ejército colombiano.

Algunos de los sospechosos fueron detenidos en un operativo en la embajada de Taiwán, donde se cree que solicitaron refugio.

El jefe de la Policía Nacional haitiana, Léon Charles, dijo que otros ocho sospechosos continúan prófugos y son buscados por la policía.

El ataque a Moïse en su hogar durante la madrugada del miércoles también dejó herida gravemente a su esposa, quien fue trasladada a Miami para una cirugía. Ella emitió un comunicado el sábado en que insinúa que el presidente fue asesinado por tratar de mejorar las condiciones en el país.

“Los mercenarios que asesinaron al presidente se encuentran actualmente tras las rejas”, dijo en lengua criolla, “pero otros mercenarios actualmente desean matar su sueño, su visión, su ideología”.

Las autoridades colombianas informaron que los hombres fueron reclutados por cuatro compañías y viajaron a Haití vía la república Dominicana. Soldados colombianos entrenados por Estados Unidos suelen ser reclutados por empresas de seguridad y ejércitos mercenarios en zonas en conflicto debido a su experiencia en una guerra de décadas contra rebeldes de izquierda y cárteles del narcotráfico.

La hermana de uno de los sospechosos abatidos, Duberney Capador, dijo a la AP que ella habló por última vez con su hermano el miércoles por la noche —horas después del asesinato de Moïse— cuando los hombres, escondidos en una vivienda y rodeados, trataban desesperadamente de negociar su rendición y evitar un tiroteo.

“Me dijo que no le contara a nuestra madre, para que ella no se preocupara”, aseveró Yenny Capador, conteniendo las lágrimas.

Por la noche, el gobierno de Colombia afirmó que busca repatriar los cuerpos de quienes murieron a manos de la policía luego del ataque.

“Reiteramos nuestra disposición para ayudar a esclarecer los hechos y ubicar a responsables de esta atrocidad”, tuiteó la Cancillería colombiana. “Trabajamos con las autoridades de Haití, para adelantar la repatriación de cadáveres de nuestros connacionales, quienes tienen derecho a una sepultura digna en su país”.

Se desconoce quienes están detrás del ataque. Y aún hay dudas sobre la manera en que los perpetradores lograron ingresar a la residencia del presidente haciéndose pasar por agentes de la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA por sus siglas en inglés), enfrentando poca resistencia de quienes estaban asignados a proteger al mandatario.

Capador añadió que su hermano, quien se retiró del ejército colombiano en 2019 con el rango de sargento, fue contratado por una empresa de seguridad privada bajo el acuerdo de que brindaría protección a personas poderosas en Haití.

En medio de la confusión, cientos de haitianos se congregaron el viernes frente a la embajada de Estados Unidos en Puerto Príncipe implorando por una manera de salir del país. Las mujeres llevaban bebés y los hombres jóvenes agitaban pasaportes y tarjetas de identificación mientras gritaban: ”¡Refugio!” y ”¡Ayuda!”.

“Este país no tiene nada qué ofrecer”, lamentó Thermidor Joam, de 36 años. “Si el presidente puede ser asesinado con su propia seguridad, yo no tengo protección de ningún tipo si alguien desea matarme”.

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Goodman reportó desde Miami. Los periodistas de The Associated Press Evens Sanon y Pierre-Richard Luxama en Puerto Príncipe, Astrid Suárez en Bogotá, Colombia; Edith M. Lederer en Naciones Unidas y Trenton Daniel en Nueva York contribuyeron a este despacho