AP NEWS
Related topics

Cuba acusa a diplomática de EEUU de apoyar acciones ilegales

November 20, 2019 GMT
En esta foto de archivo del 22 de marzo de 2016, José Daniel Ferrer (izquierda), aparece junto a Juana Mora Cedeño (centro) y Antonio Rodiles (derecha), escuchando durante una reunión con el presidente Barack Obama en la embajada de Estados Unidos en La Habana. El miércoles 20 de noviembre de 2019 el gobierno cubano acusó a la principal diplomática estadounidense en el país de trabajar de cerca con Ferrer, el líder detenido de uno de los grupos opositores más grandes de la isla. (Foto AP/Pablo Martínez Monsiváis, Archivo)
En esta foto de archivo del 22 de marzo de 2016, José Daniel Ferrer (izquierda), aparece junto a Juana Mora Cedeño (centro) y Antonio Rodiles (derecha), escuchando durante una reunión con el presidente Barack Obama en la embajada de Estados Unidos en La Habana. El miércoles 20 de noviembre de 2019 el gobierno cubano acusó a la principal diplomática estadounidense en el país de trabajar de cerca con Ferrer, el líder detenido de uno de los grupos opositores más grandes de la isla. (Foto AP/Pablo Martínez Monsiváis, Archivo)

LA HABANA (AP) — El gobierno cubano acusó el miércoles a la principal diplomática estadounidense en el país de trabajar de cerca con José Daniel Ferrer, un disidente detenido el mes pasado y quien encabeza uno de los grupos de oposición más grandes del país.

Las acusaciones contra la encargada de negocios Mara Tekach constituyeron un cambio en el lenguaje normal de Cuba con respecto a sus relaciones con Estados Unidos, que se había mantenido mesurado a pesar de la escalada de la campaña del gobierno del presidente Donald Trump para restringir los ingresos y la venta de petróleo a Cuba.

En lugar de promover las relaciones bilaterales pacíficas, “la Misión Diplomática de ese país en Cuba y particularmente su Encargada de Negocios se han concentrado en los últimos meses en el fallido propósito de reclutar mercenarios, de promover la división y la confusión en nuestro pueblo, de identificar las áreas de la economía contra las cuales dirigir las medidas coercitivas, y en tratar de calumniar y desacreditar la gestión del Gobierno cubano y a la Revolución”, agregó una declaración del gobierno cubano, publicada en Granma, el periódico oficial del Partido Comunista.

La embajada de Estados Unidos en Cuba cerró después de la revolución socialista del país y se reabrió en 2015 durante la normalización de las relaciones con la isla por parte del entonces presidente de Estados Unidos, Barack Obama. Ha estado operando con una plantilla mínima desde la retirada de la mayoría del personal en 2017 debido a la inquietud por los misteriosos síntomas de salud experimentados por varios empleados diplomáticos, cuya causa aún no se ha determinado públicamente.

Ferrer fue detenido el mes pasado por cargos que hasta esta semana no han quedado claros, lo que llevó a Estados Unidos, a grupos opositores y a organizaciones de derechos humanos a exigir su excarcelación.

Los partidarios de Ferrer dijeron el lunes que se le acusó de asalto y calificaron el caso como una invención. La declaración dijo que Ferrer fue detenido el 1 de octubre junto con otras tres personas bajo sospecha de haber secuestrado y agredido a otro hombre.

Alegó que, desde la detención, Estados Unidos ha utilizado el caso en una campaña para desacreditar a Cuba.

“La Embajada de los Estados Unidos en Cuba ha sido el vehículo fundamental de atención, orientación y financiamiento de la conducta de José Daniel Ferrer, en clara manifestación de intromisión en los asuntos internos de Cuba y de abierta instigación a la violencia”, añadió la declaración del gobierno cubano.

Estados Unidos dice que Ferrer es un disidente pacífico, cuyos derechos humanos han sido violados regularmente por las fuerzas de seguridad cubanas.

La Unión Patriótica de Cuba, que encabeza Ferrer, es quizás el grupo opositor más grande del país, con operaciones basadas principalmente en el este de la isla. Organiza esporádicamente protestas contra el gobierno, el cual califica a sus miembros de ser mercenarios respaldados por los exiliados estadounidenses y cubanos en el extranjero.