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Bolivia inicia mes de la Madre Tierra con ofrendas y ritos

August 1, 2017 GMT
Un guía espiritual sostiene a una cría disecada de llama mientras lleva a cabo una ceremonia de ofrecimientos para “Pachamama”, la Madre Tierra y figura clave en la cultura aymara en las afueras de La Paz, Bolivia, el martes 1 de agosto de 2017. (AP Foto/Juan Karita)
Un guía espiritual sostiene a una cría disecada de llama mientras lleva a cabo una ceremonia de ofrecimientos para “Pachamama”, la Madre Tierra y figura clave en la cultura aymara en las afueras de La Paz, Bolivia, el martes 1 de agosto de 2017. (AP Foto/Juan Karita)
Un guía espiritual sostiene a una cría disecada de llama mientras lleva a cabo una ceremonia de ofrecimientos para “Pachamama”, la Madre Tierra y figura clave en la cultura aymara en las afueras de La Paz, Bolivia, el martes 1 de agosto de 2017. (AP Foto/Juan Karita)

LA PAZ (AP) — Cada 1 de agosto al amanecer centenares de personas participan del inicio en Bolivia del mes de la Pachamama, la Madre Tierra, a quien con ofrendas agradecen lo obtenido y piden mejores cosechas, salud y dinero.

Los rituales se realizan en altares de piedra, bajo una cruz, donde arden fetos de llama, dulces caseros en forma de botellas, lanas multicolores, pétalos de flores blancas, hierbas aromáticas e incienso mientras un sacerdote aymara llamado “yatiri” le agradece a la Madre Tierra y le hace nuevas peticiones en sus oraciones.

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“Yo vengo agradecer a la Pachamama cada agosto y ella no me falla, siempre me ayuda”, dijo a The Associated Press Gregorio Mamani, un creyente de origen aymara que fue a entregar su ofrenda.

Cada uno de los elementos que se queman en el altar representa a la familia, el trabajo, los negocios, la salud y los estudios. Los devotos rezan oraciones al dios cristiano y a las deidades andinas esperando buenos augurios.

Estas ceremonias también se hacen en oficinas públicas y en las casas particulares.

Según la cosmovisión de los habitantes andinos, la Pachamama despierta con sed y hambre y las ofrendas buscan saciarla a cambio de favores. Los altares, llamados “apachetas”, se alzan en las cumbres andinas donde se cree que habitan las deidades.

Las ceremonias que comenzaron el martes se extenderán hasta el 31 de agosto. Todos quienes participan mastican coca, la hoja casi mística para los indígenas cuya producción excedente va a parar a la fabricación de cocaína.